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CASAS INTERNACIONAL 163 - CASAS EN GALICIA ISSN: 978-987-4160-06-5
Editorial: KLICZKOWSKI
Tema: Arte
Formato: 24 X 26
Idioma: ESPAÑOL / INGLES
Páginas: 76
CASAS INTERNACIONAL 163 - CASAS EN GALICIA
KLICZKOWSKI

$ 169.00
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La singularidad del paisaje gallego se apoya en su posición de remate de la vieja Europa, Finisterrae. Sometida históricamente a un aislamiento acentuado por límites geográficos perfectamente definidos, con zonas montañosas o infranqueables cauces de ríos, Galicia ha ido conformando una identidad propia, también territorial. Los vínculos de los gallegos con el paisaje se fundamentan en intensos lazos que van desde lo productivo a lo emocional. Galicia es un territorio principalmente rural, en el que las actividades de producción primarias –agricultura, ganadería, pesca- la han estructurado históricamente. Los bajos niveles de industrialización han frenado su desarrollo productivo pero a su vez, han alimentado la intensificación de la relación de dependencia con el medio. A pesar de la profunda crisis en la que el rural gallego lleva inmerso varias décadas, aún es posible identificar la estructura construida bajo la lógica de producción agrícola. Tras el característico paisaje de minifundio se lee una estructura familiar en la que todos los hijos e hijas heredaban su parte, fundamental para su propio sustento; se adivinan los precisos límites de parcelas con diversas soluciones según los materiales y técnicas constructivas propios de cada zona; y se entiende la extensa red de caminos que articulan esta complejidad territorial. La dependencia del medio y la bonanza de este han ido estrechando los lazos con sus moradores. Conocidas son las ansias de volver a la tierra de un pueblo con altos índices de emigración. Los gallegos estamos condenados a la morriña. Sentimos saudade fuera de nuestra tierra, una nostalgia que siempre se basa en aspectos personales pero, en este caso, también en lo territorial. Rosalía de Castro lo describe magistralmente en su poemario Cantares Gallegos (1863): “Adiós ríos, adiós fontes / adiós, regatos pequenos; / adiós, vista dos meus ollos / non sei cándo nos veremos. / Miña terra, miña terra,/ terra onde m’eu criei / hortiña que quero tanto / figueiriñas que prantei. / Prados, ríos, arboredas, / pinares que move o vento, / paxariños piadores, / casiña d’o meu contento”. “Casa de mi felicidad” reza el verso. La casa siempre ha jugado un papel protagonista en esta estructura asumiendo, además de su función propia de vivienda, papeles productivos como albergue de ganado o almacenamiento de cosechas. Sin embargo, con la actual crisis del sector primario, la base organizativa se tambalea y asistimos a un momento de desequilibrio en el que las condiciones se han visto alteradas. En medio de estas arenas movedizas, vivimos la proliferación de intervenciones incontroladas en el territorio gallego sumadas al abandono y deterioro de lo existente, que algunas voces han definido como “feísmo”. Este término genera un controvertido debate, empezando por su propia filiación al valor estético de la problemática, olvidando, por tanto, la búsqueda de las raíces del problema y dificultando la aportación de soluciones de calado y no exclusivamente de maquillaje. De justicia es, sin embargo, reconocer que ha puesto sobre la mesa un problema que abarca desde escalas paisajísticas hasta edificaciones concretas y que tiene en la protección del patrimonio, entendido en un sentido amplio, uno de sus mayores campos de batalla. Esta problemática implica, especialmente, a la construcción de vivienda, en donde se arrastra de forma generalizada, la errónea interpretación de que se trata de un asunto de ámbito privado y, por tanto, sin consecuencias fuera de este. Tradicionalmente se ha construido con los materiales y técnicas propias de cada zona. La arquitectura popular en Galicia siempre ha destacado por soluciones acordes con el entorno, de racionalidad programática y con un enfoque de sostenibilidad ambiental. Sin embargo, la introducción de materiales industrializados de baja calidad y la alusión a referencias formales ajenas sin crítica alguna en el proceso de la arquitectura sin arquitectos han dado lugar a esta disminución en la calidad de la construcción doméstica en las últimas décadas del siglo XX. En medio de este fenómeno incipiente, sin embargo, hay que rescatar fantásticos ejemplos de viviendas construidas en esos años, obras de arquitectos fundamentales como Manuel Gallego o César Portela. Herederos estos de padres modernos que han pensado para Galicia casas que también beben de la tradición de los materiales y de las técnicas constructivas y que abren el camino a un nuevo siglo en donde los ejemplos de buena arquitectura habitacional son cada día más numerosos. La presente selección de viviendas son un buen testigo de esto. La elección obedece a un criterio común: todas ellas construyen una idea contemporánea de paisaje, fruto de una mirada actual respetuosa con la identidad territorial y la memoria. Abordan, desde distintas perspectivas, el reto de la inserción en el paisaje basada en el diálogo. Se trata de respuestas que no obvian la potencia y singularidad de lo existente pero que se sitúan a su altura, sin renunciar a su capacidad transformadora y a la construcción de lo contemporáneo.
La Casa en Perbes, de Vier Arquitectos, inaugura el siglo marcando un paradigma sobre la sensibilidad hacia el paisaje de la arquitectura gallega desde premisas constructivas contemporáneas apoyadas en materiales y técnicas actuales. En esta misma línea, la Casa en Esteiro de Jesús San Vicente introduce el paisaje cambiante de la costa de Lugo en el interior de sus espacios, haciéndolos partícipes de la inestabilidad de lo natural en contraste con la calma de la racionalidad de su arquitectura. En las montañas de Lugo, Carlos Quintáns atrapa la inmensidad del entorno construyendo sobre una ruina pétrea la Casa en Paderne, una pequeña vivienda que aúna magistralmente tradición y contemporaneidad. La Vivienda Pasiva sobre el Miño de Manuel Jorreto crea una plataforma artificial en la ladera hacia el río a la que lleva la horizontalidad de sus aguas ydesde la que hace suya la ribera, desde un planteamiento estricto de sostenibilidad. Algo que comparte con Iñaki Leite en la construcción de la Dezanove House, en la que los esquemas de funcionamiento pasivo de la vivienda están detrás de la solución arquitectónica, llegando a arrastrar las maderas recicladas después de su uso en las bateas de la ría a la propia construcción. Estudio Nómada construye su propio paisaje en la Vivienda en Ourense, desarrollando sus espacios interiores y exteriores en conjunto, siguiendo la lógica constructiva de los bancales de producción de vides de la zona. Generando patios interiores y amoldando su forma a potenciar la presencia del paisaje en los espacios domésticos, la Vivienda en Xuanzo de terceroderecha arquitectos se sitúa elevada sobre el suelo para maximizar su capacidad captadora. Aparentemente opuesto, pero con un planteamiento muy próximo, la Casa en Reboira de Patricia Sabín + Enrique M. Blanco se entierra en el terreno, agazapada, dominando el paisaje desde su posición privilegiada y dando un papel protagonista a los patios en el día a día de la vida doméstica. Abren esta selección la Casa en Redonda de CreuseCarrasco y la Vivienda en Tebra de Irisarri + Piñera. Dos ejemplos que comparten entornos con amplias y atractivas vistas. La primera, a la ría de Corcubión, y la segunda, a un valle interior de la provincia de Pontevedra. Comparten, además, preexistencias: ambas actuaciones se llevan a cabo sobre ruinas de viviendas tradicionales. Establecen, sin embargo, dos opciones de intervención que, en ambos casos, actúan con claridad sobre lo existente implicando el concepto de “memoria” en el proyecto arquitectónico contemporáneo. La primera, rehabilitando los espacios con nuevas funciones e integrando otras dialogando con la lógica formal de lo preexistente y la segunda, planteando dos mundos: la ruina consolidada y una nueva construcción en contraste con las permanencias. Esta relación de viviendas no oculta el propósito principal que se hace explícito en esta introducción: el de trazar un recorrido intencionado sobre las singularidades del paisaje gallego, valiéndonos para ello de la intrínseca relación que la arquitectura contemporánea plantea con su entorno. Sirvan estas casas en Galicia para ofrecer una mirada sobre nuestro territorio y, endefinitiva, sobre lo que nosotros somos.
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